Pandemia: una oportunidad para dejar de fumar

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A las ya conocidas consecuencias que el hábito del tabaquismo provoca en el organismo y en el debilitamiento del sistema inmunitario, se suma que el Covid-19 es una patología en la que, la entrada a las células, la replicación viral y la eliminación del virus ocurren predominantemente dentro del tracto respiratorio.

La Dra. María Luz Bazterrica, que lleva adelante la Unidad de Deshabituación Tabáquica del Servicio de Clínica Médica, explica que la inflamación crónica de la vía aérea que provoca el fumar o vapear, genera mayor daño con el consiguiente peor pronóstico para esta nueva enfermedad, ubicando a los fumadores en un grupo de mayor vulnerabilidad frente al Covid-19. "Primero debemos tener en cuenta el riesgo que representan los movimientos repetitivos de la mano a la cara y que pueden favorecer la entrada del virus. Pero además, una vez contraída la enfermedad, la Organización Mundial de la Salud establece que un fumador tiene 14 veces más riesgo de muerte que un no fumador, equiparándolo a una persona con diabetes o mayores de 65 años. Con la salvedad de que estos últimos factores no se pueden modificar y el tabaquismo sí".

Señala que a la ya alta morbimortalidad del fumador tradicional se ha sumado en los últimos años un creciente uso del cigarrillo electrónico. La última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo demostró que el 22,2% de la población fuma y que un 1,1% consume cigarrillo electrónico. "Esta época de aislamiento social puede convertirse en una gran oportunidad para dejar el hábito y es por eso que los profesionales que integramos la Unidad de Deshabituación Tabáquica reafirmamos nuestro compromiso de ayudar a las personas que deseen hacerlo. Continuaremos la asistencia con tratamiento individual hasta que la situación epidemiológica actual permita reiniciar los tratamientos grupales siguiendo siempre las normativas del Ministerio de Salud".

A modo de ejemplo, detalla algunos aportes estadísticos de los 30 pacientes que han concluido un proceso de tratamiento grupal. "En promedio, habían consumido por 29,7 años, una cantidad de 26,5 cigarrillos diarios. Lo que indica 39,35 paquetes por año. La buena noticia es que estos pacientes, con el hábito tan arraigado -40% mujeres y 60% hombres- el 65 por ciento continúa sin fumar".